"Le Fou"

Cuando José Miguel Echávarri decidió llevar al Reynolds a la grande boucle, el Tour no existía en España. Era una carrera temida, un matahombres que, por no tener, no tenía ni repercusión mediática: ni siquiera TVE, la única televisión entonces, lo daba en directo. Pero en aquel 1983 todo empezó a cambiar. Perico Delgado, un jovencísimo debutante, se ganó la admiración de los franceses, primero, y de los españoles, después, con su actuación en los Pirineos. El Loco del Peyresourde le bautizaron por su forma de bajar el puerto pirenaico. Pocos días después, su compañero más veterano, pero también debutante en Francia, Ángel Arroyo, ganó la cronoescalada del Puy de Dôme, la misma que un par de décadas antes le había dado el Tour a Bahamontes, lo que le permitió terminar segundo en la general, tras la revelación, Laurent Fignon. Se plantó entonces una semilla que creció a una velocidad deslumbrante. Cinco años después, hace ya 20, en 1988, Perico ganó el Tour, el primer gran triunfo del deporte español en la democracia. Se desató en España la pericomanía, un movimiento popular que, ríanse ustedes de la nadalmanía o de la gasolmanía, nada tenía que ver con promociones mediáticas ni campañas de marketing. Si hasta el Congreso aplazó una sesión para que los diputados no se perdieran la etapa del Tour...
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